La niñita pregunta sobre los cabellos blancos

Un día una niñita estaba sentada observando a su mamá lavar los trastes en la cocina.

De repente notó que su mamá tenía varios cabellos blancos que sobresalían entre su cabellera oscura. Miró a su mamá y le preguntó inquisitivamente, - "¿Por qué tienes algunos cabellos blanco, Mami?

Su mamá le contestó: - "Bueno, cada vez que haces algo malo y me haces llorar o me pones triste, uno de mis cabellos se pone blanco.

La niñita digirió esta revelación por un rato y luego dijo: "Mami, ¿porqué TODOS los cabellos de mi abuelita están blancos?

La mamá camello y su hijo camellito

Una mama camello estaba conversando con su hijo el camellito:
-mamita..mamita...porque tenemos estas jorobas?
- es que cuando caminamos por los calurosos desiertos, no hay agua y para sobrevivir nuestro cuerpo acumula agua en estas partes de nuestro cuerpo
-mamita y porque tenemos las patas tan gruesas?
-son las pezuñas hijito, sirven para no quemarnos co la arena ardiente del desierto
-mamita y porque tenemos estas pestañooooootas?
- son para evitar que la arena en nuestros ojos cuando hay una tormenta en el desierto
- Ahhhh...entonces mamita porque estamos en un zoologico?..

La caperucita le pregunta al lobo feroz

Lobo, por qué tienes esa frente tan sudada, los ojos tan ajustados y esos dientes tan apretados?
Caperucita, déjame cagar a gusto!

¡María, tu marido se va a tirar por la ventana!

- ¡María, tu marido se va a tirar por la ventana!
- ¡dile a ese pendejo que le puse cuernos, no alas!’

¿Por qué los gallegos se sientan en la última fila?

¿Por qué los gallegos se sientan en la última fila cuando van a ver películas cómicas?...
porque el que ríe último, ríe mejor.

Un barbero bromista

Un hombre llega a la barbería con cara de preocupación. El barbero enseguida le pregunta:
Pedro, ¿Qué te pasa, tu siempre tan bromista y estás con esa cara de preocupación?
Pedro le contesta:
Es que tengo un dolor de cabeza desde ayer, entonces me fui a la casa y cuando llego a ella me encuentro a mi mujer con otro.
El barbero muy asombrado le pregunta.
¿Con otro hombre?
Y el hombre le responde:
No chico, con otro dolor de cabeza.
El barbero que es muy bromista piensa utilizar esa broma con alguno de sus clientes. En ese momento entra un vecino, y el barbero pone cara de preocupación, a lo que el vecino le pregunta.
¿Qué te pasa, si tu eres siempre tan bromista y te veo tan pensativo?
El barbero le contesta:
Es un terrible dolor de cabeza que tengo, fíjate que ayer tuve que cerrar la barbería por ese dolor de cabeza y cuando llego a la casa encuentro a mi mujer con otro.
Entonces, inmediatamente el vecino le contesta:
Caramba, por fin te das cuenta!

Los murcielagos hambrientos de sangre

Había una vez dos murciélagos que estaban hambrientos por sangre, tenían mucho tiempo sin comer.
De repente llega otro murciélago con la boca bañada en sangre, y los otros murciélagos se quedan asombrados y le preguntan:
¿Oye, dónde conseguiste tanta sangre?
Y el murciélago le responde:
¿Ven esa pared que esta allá?
Y los murciélagos responden:
¡Sí!
Bueno, yo no la vi.

El borracho en el autobús

Erase una vez, un borracho que abordó un autobús en el que viajaba mucha gente, y parándose en el pasillo del autobús, procedió a decir:
Los de la derecha son unos tarados, los de la izquierda son unos idiotas, los de atrás son unos imbéciles y los de enfrente son unos estúpidos. Cuando escuchó eso el conductor, freno sorpresivamente, y toda la gente cayó al piso, incluyendo al borracho, y muy enojado el chofer tomó al borracho por el cuello y le preguntó:
¡Ahora sí, dime, ¿Quiénes son unos tarados, unos idiotas, unos imbéciles y unos estúpidos?
Y el borracho contestó:
Ya ni sé, ¡Están todos revueltos!

La biografía de un feo

La Historia de un Feo.

Voy a contarles mi historia, no es una historia de amor ni tiene un final
feliz, pero es la única que tengo por haber nacido así, feo, muy feo.

Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre, "hicimos lo
que pudimos, pero salió".

Mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta.

Como era prematuro me metieron en una incubadora, con vidrios polarizados.

Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo. Así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda.

Es por eso que debo haber quedado petiso, tan petiso que en lugar de ser enano, soy profundo. De chico iba por los cuarteles para que me gritaran:
¡Alto! ¡Alto!

Yo siempre fui muy peludo. A mi madre siempre le preguntaban:
Señora, a su hijo, ¿Lo parió o lo tejió?

Mi padre llevaba en su cartera la foto del niño que ya venía en la cartera
cuando la compró.

Una vez me perdí, le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis
padres y me contesto:
No lo sé, hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido.

Y para colmo era muy flaco, tan flaco que un día metí los dedos en el enchufe y
la electricidad erró la patada.

Era realmente flaco, para hacer sombra tenía que pasar dos veces por el mismo
lugar.

Pero mi problema no era ser tan flaco sino ser FEO.
Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo.

Sí amigos, yo soy FEO, tan FEO que una vez me atropelló un auto y quedé mejor.

Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres
para pedir recompensa. Mi padre les contestó que quería más pruebas.

Yo creo que no pagaron el rescate porque en casa éramos muy pobres, pero eso sí, a pesar de nuestra situación económica, somos muy honrados. Mi padre era tan honrado que un día encontró trabajo, y lo devolvió.

Por eso tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una tienda de animales y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo.

Un día llamó una chica a mi casa diciéndome, "Ven a mi casa que no hay nadie", cuando llegué no había nadie.

A mi mujer le gusta mucho hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó
a casa desde un motel.

El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. De acuerdo, además de loco es usted muy feo, me dijo.

Una vez cuando me iba a suicidar tirándome desde la azotea de un edificio de 50
pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sus palabras fueron:
¡En sus marcas, listos!

El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica.

El velorio de la suegra

Martín estaba trabajando, cuando su jefe le pregunta:
¿No va a ir al velorio de su suegra?
Y él le dice:
No jefe, primero el trabajo, después la diversión.

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