Un barbero bromista

Un hombre llega a la barbería con cara de preocupación. El barbero enseguida le pregunta:
Pedro, ¿Qué te pasa, tu siempre tan bromista y estás con esa cara de preocupación?
Pedro le contesta:
Es que tengo un dolor de cabeza desde ayer, entonces me fui a la casa y cuando llego a ella me encuentro a mi mujer con otro.
El barbero muy asombrado le pregunta.
¿Con otro hombre?
Y el hombre le responde:
No chico, con otro dolor de cabeza.
El barbero que es muy bromista piensa utilizar esa broma con alguno de sus clientes. En ese momento entra un vecino, y el barbero pone cara de preocupación, a lo que el vecino le pregunta.
¿Qué te pasa, si tu eres siempre tan bromista y te veo tan pensativo?
El barbero le contesta:
Es un terrible dolor de cabeza que tengo, fíjate que ayer tuve que cerrar la barbería por ese dolor de cabeza y cuando llego a la casa encuentro a mi mujer con otro.
Entonces, inmediatamente el vecino le contesta:
Caramba, por fin te das cuenta!

Un gallego y sus amigos de construcción

En un edificio de 20 pisos en construcción tres trabajadores, Pedro, Juan y un gallego a la hora de la comida se reunen los tres, y Pedro dice:
¡Oh!, si mi esposa me preparó nuevamente hamburgesa y papas yo me voy a suicidar.
Entonces, el tipo abre la lonchera, encuentra hamburguesa y papas y se lanza al vacío.
Después Juan dice:
¡Mamma mía!, si mi esposa me preparó spaghetti y fabada otra vez, ¡Yo me mato!
Entonces, el tipo abre su lonchera y encuentra fabada y spaghetti y decide lanzarse al vacío.
Por último el gallego dice:
¡Que si mi esposa me preparó caldo atlante y paella juro por la gloria de mi madre que me mato!
Acto seguido, ve en su lonchera y encuentra lo dicho y se mata.
Después de lo ocurrido se encuentran las tres esposas reunidas llorando y la de Pedro dice:
¡Fue mi culpa!, él estaba harto de hamburguesa y siempre le daba eso, yo lo maté.
La señora de Juan dice:
¡Si no le hubiera dado siempre lo mismo de comer, ahorita él estaría vivo! ¡Fue mi culpa!
Y la esposa atlante dice:
¡Hombre! ¡Y yo que les puedo decir, si mi marido se preparaba el mismo su comida!

Un borracho se encuentra con una monja

Estaba un borracho caminando por la calle, cuando de pronto se encuentra con una monja con su vestido negro. El borracho se le acerca y sin pensarlo le cae a golpes, y la monja cae al suelo.
El borracho le dice:
¡Vamos Batman, levántate y lucha!

Un loro muy malcriado

Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, así como siempre de muy mal genio.

Ricardo trató desde el primer día de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música suave y siempre lo trataba con mucho cariño.

Llegó un día en que Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que en un momento de desesperación, Ricardo puso al loro en el congelador.

Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimiento, hasta que de pronto todo fue silencio.

Luego de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrió la puerta del congelador. El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo:
Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido me disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento.

Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle qué es lo que lo había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuó:
Te puedo preguntar, ¿Qué fue lo que hizo el pollo?

Un bebe cocodrilo y su papá

Un bebé cocodrilo le pregunta a su papá:
Papá, ¿algún día tendré mucho dinero?
Sí, hijo.
¿Cuándo papá?
¡Cuando seas billetera!

Los murcielagos hambrientos de sangre

Había una vez dos murciélagos que estaban hambrientos por sangre, tenían mucho tiempo sin comer.
De repente llega otro murciélago con la boca bañada en sangre, y los otros murciélagos se quedan asombrados y le preguntan:
¿Oye, dónde conseguiste tanta sangre?
Y el murciélago le responde:
¿Ven esa pared que esta allá?
Y los murciélagos responden:
¡Sí!
Bueno, yo no la vi.

Un pajarito que iba a excesiva velocidad

Un pajarito iba volando a toda velocidad por la autopista en sentido contrario y de repente se estrella contra un motorizado.
¡Paooofff!
El motorizado se para diciendo:
¡No puede ser! ¡Maté al pajarito!
Llega donde cayó el pajarito y lo encuentra todavía vivo, lo recoge, se lo lleva a su casa, lo mete en una jaula, le da leche y agua, le pone alpiste. Al rato el pajarito va recobrando el conocimiento, despierta, ve la jaula y dice:
¡No puede ser! ¡Maté al policía y estoy preso!

Concurso de aves: un halcón, un águila y un loro

En un concurso de aves les toca el turno a 3 extranjeros:
El primero lleva un halcón le saca la capuchita y lo suelta a volar. A los pocos segundos el halcón estaba bastante alto, saca una pajita del bolsillo y la tira al aire, el halcón baja en picada alcanzando la velocidad de 120 Km. y logra recoger la pajita antes de que ésta caiga al suelo, le dan un puntaje de 8 puntos.
Ahora le toca el turno al segundo, éste trae un águila real, le quita la capucha, la suelta a volar y cuando está bien alto, saca una pajita, la parte en dos y la tira al aire, el águila baja en picada a la velocidad de 160 Km. y logra recoger los dos pedazos antes de que toquen el piso, le otorgan 9 puntos.
Le toca el turno al tercero, éste trae un lorito de su granja y se le escucha gritar:
¡Sácame ya esta porquería de la cabeza que no veo nada!
Cuando lo hace el loro se escapa a volar, cuando va muy alto el amo saca una pajita, la parte en tres y la tira al aire, el loro baja en picada alcanzando la vertiginosa velocidad de 240 Km., y cuando se va acercando al piso le grita al dueño:
¡Tira más paja, tira más paja!

El yerno visita a la suegra en el hospital

Un señor llega a su casa después de visitar a la suegra en el hospital, y le dice a su mujer:
- Tu madre se viene a vivir con nosotros.
- ¿Por qué dices eso? Le pregunta su mujer.
- Porque ha dicho el médico que esperemos lo peor.

Dos borrachos que viven en la misma casa

Dos borrachos en un bar. a punto de cerrar:
- Oye, ¿por qué no vamos a mi casa para seguir la parranda?
- No, mejor a la mía, que está cerquita.
- A ver, veamos cuál está más cerca.
Llegan a la esquina, se detienen y dicen:
- Ya llegamos, ésta es mi casa.
- No puede ser, también es la mía.
- Llamaremos. Así sabremos de quién es. Tocan la puerta, sale la dueña y dice:
- ¡Qué bonito, padre e hijo borracho!

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